PREFACIO
BILL
-Hola,
eres Bill Kaulitz ¿cierto?- una fina voz se abrió paso entre todo el ruido que
envolvía el lugar. Giré por un instante hacia mi costado y me encontré con la
mirada expectante de una linda chica pelirroja, alta, que vestía un ajustado vestido negro el cual
resaltaba su perfecta figura.
-hemm
–murmuré nervioso viendo hacia todos lados en busca de mi hermano o de alguien
conocido sin mucho éxito, bien, tenía que lidiar con esto yo solo aunque no
estaba seguro.
Hacía
tiempo que no hablaba con nadie que no fuera mi familia o mis amigos más
cercanos. Hacía tiempo que había perdido la confianza en lo que era. Hacía ya
tiempo que no llegaba a reconocerme.
-Oh,
lo siento no me presenté. Me llamo
Monic, Natalie trabaja conmigo. –se adelantó a decir antes de darle un trago a
su bebida. Me relajé de inmediato al escuchar el nombre de Nat.
-¿Eres
compañera de trabajo de Nati?-pregunté tratando de evitar su mirada.
-Algo
asi, verás soy modelo y bueno, ella trabaja en la agencia. Somos muy buenas
amigas desde hace tiempo. ¿Nunca te
habló de mi?
Esa
pregunta me dejó sorprendido. ¿Por qué debería saber algo yo de una
desconocida?. Me revolví un poco incómodo en mi asiento antes de responderle.
Tuve que soltar la pequeña copa de mi bebida porque mis manos comenzaban a
sudar.
-No,
lo siento .-me disculpé sin dejar de ver los dedos de mis manos.
Disimuladamente comencé a juguetear con uno de mis anillos.
-lo
sabía –dijo -te sobreprotege mucho
-¿Qué
quieres decir con eso?
-Nada,
solo que ella prometió presentarme contigo, pero como no la veo por ningún lado
mejor decidí hacerlo por mí cuenta.
Siempre te me has hecho interesante y te admiro. No solo por tus logros
con la banda sino tu forma de vestir, tu estilo…
La
declaración me tomó desprevenido y esta vez la miré a los ojos. Siempre he
creído en el dicho: los ojos son la ventana del alma.
-¿Admirar?
No creo que mi estilo sea para admirarse, muchos lo consideran,
extravagante.-La interrumpí tajantemente tal vez molesto porque su mirada no
advertía embuste alguno, sino todo lo contrario.
-y
¿eso que importa? Te sientes bien asi ¿no?, eres tú mismo. Supongo que eso es
lo que cuenta.
Una
sonrisa sarcástica cruzó por mi rostro, sin querer , al escuchar sus palabras.
“yo
mismo”.
Había
jurado entender y poner en práctica el significado de esa frase durante el
tiempo de ascenso a la fama y en el momento donde tenía que aceptar que mi vida
normal ya no lo sería jamás, sin embargo el tiempo y las circunstancias me
habían distorsionado aquel significado dejándome a la mitad de un complejo
camino borroso.
-sí,
eso es lo importante.-coincidí pensativo y un poco desanimado dejando tras
aquella frase un silencio sepulcral.
-No
hablas mucho –puntualizó sentándose a lado de mí, muy cerca sin dejar de
sonreírme. Sus ojos reflejaban la lucha
por querer entenderme, por intentar ver dentro de mi a ese verdadero yo, la
personalidad que ella creía. Por un momento temí que por error se encontrara
con el yo actual, con ese yo del que estaba asqueado, avergonzado. Confundido.
-simplemente
soy un poco tímido cuando se trata de alguien que no conozco y sobre todo cuando…
-se
trata de una chica. –me interrumpió a mitad de la frase. ¿Cómo lo sabía? Hice
un mohín. Que tal vez a ella le pareció gracioso porque se rió.
-sí,
soy un poco… ¿cómo lo sabes? –no me contuve y ella se quedó de repente callada,
por un momento llegue a pensar que se sonrojaba pero era difícil decirlo,
estaba un poco obscuro y las luces parpadeaban.
-lo
siento, es que Natalie lo mencionó una vez –dijo desviando la mirada al suelo.
Notablemente avergonzada.
Natalie
aparte de ser mi estilista personal, era una de mis mejores amistades
verdaderas encontradas cuando ya estaba dentro del mundo de la fama. Yo la
quería mucho y ella se preocupaba por mí, tal vez era cosa suya que esta chica
estuviera aquí a mi lado tratando de entablar conversación.
-No
importa, no es tu culpa. Supongo que trata de ayudarme.
-¿ayudarte? –cuestionó inocentemente.
Si
ella supiera… Suspiré sonriendo a mí mismo y agradecido porque Natalie había
sido muy discreta al respecto.
-algo
así, pero no es importante. ¿Quieres algo de beber? Yo invito.
Si,
definitivamente, lo mejor sería que jamás lo supiera.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Mi hermano entró hecho un tornado a mi recamara justo cuando yo acababa de salir de la ducha con solo una toalla enredada en la cintura. No era necesario mirar directamente a su expresión para saber su temperamento. Él estaba ansioso por lo acontecido la noche anterior en el bar, por lo que yo ya había preparado lo que le iba a decir.
-¡¡Tú!! –me acusó señalándome con el dedo, dejándose caer en mi cama aún desecha
-Hola Tom, Pensé que llegarías más tarde, con eso que te fuiste con la rubia que estaba buena…
-si, si, la rubia la morena y no se quien más –respondió tapándose la cara con la almohada. La luz del sol es el infierno cuando padeces una buena resaca.
-¡¿Te acostaste con las dos?!- pregunté falsamente alarmado
-como si no me conocieras, además tú tienes que hablarme de la pelirroja ¿Follaste?.
Apostaba hasta los calcetines a que me preguntaría eso así que antes de responder me dirigí a mi armario para sacar la ropa que me pondría.
-a diferencia de ti, yo soy capaz de mantener una sana conversación con una chica guapa sin querérmela tirar a los 2 segundos que la veo. Aunque…
…¿debía ponerme algo casual o formal?, un pantalón de vestir estaría perfecto…
-¿solo hablaron? ¿Cómo se llama? –preguntó ansioso. Éra un pésimo actor, o por lo menos eso no funcionaba conmigo. Claramente yo sabía que el había tenido algo que ver con lo de anoche. Con Monic.
-vamos, que tú y Natalie lo planearon todo –solté molesto
-¿Qué?, a mi Natalie no me ha dicho nada y yo no le he dicho nada de lo que ya sepa. Pero, espera. ¿se acostaron? Si o no
-si, si, “vamos a ponerle a esa modelo miss universo para ver cómo reacciona el pobre Bill” –respondí ignorando su última pregunta.
-Hermano, te juro que yo no sabía nada- trató de excusarse sentándose en la cama haciendo la almohada a un lado.
Me dirigí enojado a mi pequeño escritorio el cual estaba hecho un desastre, lo único que estaba libre era mi ordenador portátil. Golpeé la madera con el puño sin llegar a hacerme mucho daño logrando que mi hermano perdiera esa sonrisa inocentona que estaba poniendo ese momento.
-¿Nada? -pregunté lanzándole una bola de papel recién arrancada de mi libreta de canciones. Él la esquivó con facilidad.
-tal vez un poquito, no fue mi idea ¡LO JURO!
-dime lo que sabias y te cuento lo que pasó anoche
-pero…
-entonces no te digo nada y fuera de mi habitación –
3…2…1
-Ok, Ok –
Genial ahora hablaría.
- Natalie solo me preguntó si creía conveniente que te presentara a una chica que hacía tiempo quería acercarse a ti pero nunca tuvo la oportunidad
-humm
-de verdad, y simplemente le dije que no sabía pero de todos modos, sabes como son las mujeres, hacen lo que quieren. Pero algo si sé, mamá tuvo algo que ver también.
-bueno, eso resuelve muchas cosas. –respondí atando cabos.
-y bien… ¿Qué pasó?
-nada interesante, solo que es modelo y ama los conejos. Se llama Monic y por cierto su amiga la rubia con la que te fuiste, se llama Claire.
-si, me acordaba que su nombre empezaba con “C”, y bueno… dices que no follaste, que mal, si se veía muy …
-si, ahorrémonos tus grandes palabras para describir a una mujer guapa. Quedé con ella hoy, quiere conocerme más, ya que la que se la pasó hablando fue ella –dije sonriendo recordando cuando se despidió y descubrió mi táctica de dejar que ella hablara para que yo no tuviera que decir ni contar nada.
Después de que mi hermano se fuera a tomar una buena siesta, me quedé recostado en la cama pensando en Monic. Cabía la posibilidad de que fuera ella, pero no estaba seguro. De hecho no sabía lo que se debía sentir cuando encuentras a la indicada. A tu alma gemela, por quién tanto había estado sufriendo. Pero de algo estaba seguro, quería empezar desde cero, quería intentarlo y en el camino volver a encontrarme con mi antiguo yo. Estaba dispuesto a arriesgarme.
Sin embargo, las cosas no salieron como yo esperaba así que decidí ponerle punto final a algo que no sería más que otra metedura de pata.
¿Era posible que no estuviera destinado para alguien? ¿Es que mi anhelada alma gemela no existía?
Hasta que un día, un inesperado descuido mio lo cambió todo y fue entonces cuando mi mundo se detuvo abruptamente y pude ser consiente de cómo cada latido de mi corazón volvía a la vida.

Continua por favor TwT
ResponderEliminarHola... pensé que nadie vería esto hasta depues de un tiempo cuando comenzara a promocionarla como debe ser...lo que pasa es que aún no estaba 100% segura de publicarla aqui o no. por ahora dejaré la parte restante de la introducción... y gracias por leer. me ayudaria mucho si la compartieras. :D
EliminarHola se ve muy bien,continuala- *u*
ResponderEliminargracias.... me sería de gran ayuda si la compartieras.. por cierto dejo el primer capítulo
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